lunes, 2 de junio de 2014

La fachada es lo que cuenta (Microcuento)


El  día que mataron a Federico García Lorca, Ramón Ruiz Alonso sintió el placer de hacer lo que tanto le reprimió sus puestos en el gobierno. Su revolver se convirtió en una extensión de su cuerpo y en un tiro fulminante penetró la poesía hecha hombre.
Dorcas Figueroa

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Arroz blanco con bistec encebolla'o y amarillitos por el lado


 
He tachado las líneas de este papel más de tres veces. No sé como comenzar a escribir, solo sé que siento un deseo intenso de escribir ciertas verdades, pero eso a la gente no le gusta. Escribo en papel para no perder la costumbre. Esta era tecnológica que ayuda a “difundir las comunicaciones”, nos está dejando incomunicados poco a poco. Ya ni los cucubanos brillan pues han sido sustituidos por las pantallas táctiles de los celulares, mejor dicho, de las tabletas. No es que me moleste en lo mas mínimo, pero tengo la leve sospecha de que la gente anda en un nuevo mundo.
Caminaba no hace poco por las calles de Rio Piedras.  Después de salir de la calle de las librerías, se me antojo un arroz blanco con bistec encebolla’o y unos amarillitos por el lado. Pensé en ir a casa, pero el hambre apretaba así que me fui a una cafetería por el área. ¡Estaba repleta!, pero al parecer ese día andaba de suerte pues quedaba exactamente una mesa vacía. Luego de haberme sentado con mi comida, llegó un muchacho que ya había visto en una de las librerías a las que fui.
 “¿No te molesta si me siento contigo?”- me preguntó-. Luego de haberse sentado me dijo las siguientes palabras: “¡Que curioso precisamente estaba pensando en comer arroz blanco con bistec encebolla’o y unos amarillitos por el lado! No te asustes, no te ando siguiendo. Pero si miras a tu alrededor te darás cuenta que todos tienen un aparato electrónico en las mesas, ¡ni reposar los dejan! Por eso pensé que contigo si podía tener por lo menos una conversación sensata”. Estaba muda. Era un chico muy espontaneo e inventor. Ya me había dado cuenta que estaba mirando mi plato para ver lo que tenia servido, pero a pesar de todo era un joven agradable. Conversamos de todo un poco, y en un punto de la conversación me dijo: “Yo creo que ya no habrá nada que una el mundo, la desconfianza es tanta que ya no hay mucho que hacer y los que hacen pierden el tiempo”. Me sorprendió como una mente que aparentaba ser tan inteligente estaba derrumbándose. “¿Tu qué piensas?”-dijo-. “Yo creo que no, sino, no te hubiera dejado sentar, me vienes siguiendo desde la librería. ¡Imagínate! Todos somos iguales con diferente collar. Todos nosotros tenemos las mismas necesidades en circunstancias diferentes pero parecidas y eso ha sido así desde que el mundo es mundo”-contesté-. Nos echamos a reír. Terminó pagando ambas cuentas. Cuando se despidió me pidió mi número de teléfono, idea que no me pareció tan acertada. Fue entonces cuando me dio su facebook, me miro y se dio cuenta que estaba cayendo en lo mismo que criticaba. A final de cuentas terminamos acordando que nos encontraríamos el próximo jueves para comernos un plato de arroz blanco con bistec ensebolla’o y unos amarillitos por el lado con la salvedad que la próxima la pago yo.
La gente que pierde la esperanza o las ganas de luchar ha sido porque se ha detenido a observar desde el ojo equivocado. El ojo acusador que prejuicia, que denigra, discrimina y destruye. Yo me redimo día a día buscando un escape con sentido propio y genuino sin atadaras dentro de un mundo encadenado, con una falsa libertad que por el momento no me priva de ser quien soy. El día en que pierda mi esencia, perdí el norte y me convertí en un juguete más de un monopolio controlado por unos pocos.
Mañana es jueves, no sé si ir,  pero sé, que  un chico estará esperándome en la cafetería de una calle en Rio Piedras.
Dorcas Figueroa

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Dócil o conformista?

Hablemos un poco sobre Historia de Puerto Rico y la etapa de colonización. Con sus excepciones de rigor, me atrevo a asegurar hoy día que si preguntamos a diferentes personas acerca del proceso de conquista y colonización, la mayoría sin lugar a dudas contestarían: -“Bueno primeramente Colón llegó con 3 barcos: La Pinta, La Niña y La Santa María. Descubrieron a Puerto Rico y entraron un 19 de noviembre, ¿o fue un 12 de octubre? Bueno en una de esas dos fechas, trajeron negros y nosotros salimos de la mezcla de la tres razas: la taina, la española y la negra”-. ¡Que resumen más malo el que escuchamos a diario por ahí! Antonio S. Pedreira en Insularismo bien recalcó que de la fusión de esas tres razas partía nuestra con-fusión. Al puertorriqueño siempre se le ha tildado de dócil. Concepto que en boricua definiríamos como: fácil de dominar. Este mito (porque eso es) ha calado profundamente en nuestras mentes. Desde pequeños se nos enseña en nuestras escuelas una historia superficial para deformar nuestra conciencia y precisamente allí radica el problema actual del puertorriqueño. No sabemos de dónde salimos y menos hacia donde vamos.
Nuestros tainos se encontraban en la etapa de cacicazgos, una sociedad mejor organizada que las tribus y las bandas. Ese proceso se vio interrumpido con la llegada de los españoles y su economía mercantil. ¿Por qué llegaron hasta las Antillas? ¿Cuáles fueron las causas y motivos? La respuesta la encontramos en la batalla de Constantinopla cuando los turcos otomanos vencieron. La iglesia católica, cuando Constantinopla les pidió ayuda militar, le negaron las tropas por el simple hecho de no querer convertirse al catolicismo y en ese momento se entorpeció el proceso comercial de Europa con el Medio Oriente. Es en este instante cuando aparece la figura central (que ponemos como héroe cuando no lo fue, no lo ha sido y no lo será) el almirante Cristóbal Colón. Portugal ya había hecho rutas hacia África, era la potencia colonizadora y por tales motivos no necesitaban a Colón. Él decide partir a España y se crea el documento las Capitulaciones de Santa, contrato de exploración y conquista, donde la Corona concedía a Cristóbal Colón el título de virrey en la tierras conquistadas en el 1492.
Comienza la travesía y llegan primero a las Bahamas y luego a Santo Domingo, lugar que bautizan como La Española. A su llegada hicieron contacto en el cacicazgo de Marien con el cacique Guacanaguarí. Fue un encuentro amistoso pero que más tarde evocaría la furia de dos caciques: Caonabo y Guarionex. Colón se fue y regresó, pero esta vez con 17 barcos. Allí formó su imperio, donde esclavizados y ejecutados serian los indios malos (aquellos que se oponían a este nuevo régimen) como Caonabo y Guarionex, que fueron entrampados, apresados y tirados al mar para que se ahogaran casualmente durante una tormenta. Mientras eso ocurrió en las Indias (las Antillas), en Europa firmaban la Bula Papal en el 1493, otorgada por Alejandro VI (padre de Cesar Borgia y primo de Fernando de Aragón) donde constaba el derecho de España para evangelizar las tierras descubiertas. A eso Portugal le hecho frente con el Tratado de Tordesillas en el 1494, para que se trazara una línea imaginaria donde se establecería el repartimiento de las tierras descubiertas. Portugal se quedó con Brasil y lo demás se lo llevo España. Desde La Española, reclamos se hicieron a la Corona sobre el abuso de poder que tenían los Colón y nombraron al juez Don Francisco Bobadilla como gobernador interino de Santo Domingo para quitar a Cristóbal del medio.
Nicolás de Ovando fue designado gobernador general de las Indias (las Antillas) y Juan Ponce de León ya estando en Higüey, Santo Domingo, pide permiso para ser una expedición secreta en mi isla Borinquén, es decir Isla de San Juan Bautista y luego Puerto Rico. Su primo Juan González que ya hablaba la lengua taina fue el primero en cruzar desde Añasco hasta lo que conocemos como San Juan hoy día.  Desde este punto partimos con todos los sucesos siguientes de la fundación de Caparra y el comienzo de la minería de oro. En  San Juan era donde se concentraba gran parte del oro que codiciaban los colonizadores.  Ese desenfreno codiciador  llevó a la extinción de los tainos. No porque no aguantaran el trabajar, sino porque el abuso fue extremo. Su jornada laboral se llamó la demora y duraba ocho meses, 12 horas. Su pago era un peso de oro que jamás vieron, pues le pagaban la cacona, es decir con ropa. Sin embargo la corona se llevaba el 20%, los Colón (Diego Colón hijo de Cristóbal) 10%, la iglesia el diezmo que cobraban en especias y con todo, tenían indios esclavizados para la fundición del oro. Durante este proceso caciques como Agueybana el Bravo, Urayoan y Hucuyoa se levantaron, existen las primeras fuentes que así lo confirman. Aquí surge una división de sacerdotes entre los franciscanos y los dominicos, unos a favor y otros en contra de la esclavitud y el régimen de la Encomienda. Pero no fue hasta el 1532 cuando se hizo un censo donde Francisco Manuel de Lando informó el descenso de la mano de obra taina. ¿Dónde falla nuestra educación en nuestra historia si la documentación existe? ¿Radica en la falta de interés?
Nuestras raíces indígenas fueron luchadoras y guerreras, que no se inmolaron fácilmente ante los otros. Ahora nos doblegamos ante los que tienen corbata y se sientan horas y horas cobrando un sueldo que ningún otro empleado público se gana aunque lo trabaje. Llevamos muy en alto el sabor africano que corre por nuestras venas, la mentalidad del blanco para mandar pero se nos ha olvidado la braveza del indio taino para luchar.
Identidad tenemos de sobra y es hora de sacarla a flote. No somos anuncios de estrellas y banderas solamente. ¡Somos más! Somos un pueblo que lucha para subsistir y se levanta con conciencia, aunque seamos la minoría. Es tiempo de contagiar con sabor pero a la vez con letras a una masa que enriquece al capitalismo y se hace cada vez más consumidora. ¡Puerto Rico, es  hora de volver a luchar!
Dorcas Figueroa
Mosco, Francisco. Cabrera, Lizette. “Historia de Puerto Rico.”
Puerto Rico: Santillana, 2008
Pedreira, Antonio S. “Insularismo: Intermezzo una nave al garete.”

sábado, 5 de octubre de 2013

El tango de Roxanne

Moulin Rouge, además de ser un teatro en Francia, también es un musical. Esa grandiosa película cuya protagonista es Nicole Kidman, se convirtió en parte del repertorio de Noches de Nostalgias de Cabaret, hecho por el Teatro Rodante Taina Rosado, del municipio de Bayamón.
Como celebración de los 15 años del Teatro Rodante, se hizo un popurrí de obras destacadas dentro esos históricos años, llevados por la mano de la actriz y directora de teatro Johanna Ferrán. Dentro de esas piezas se destacaron: Noches de Nostalgias de Cabaret, Poesía Negra, Bailes Típicos de Puerto Rico, Bodas de Sangre, entre otros. Como cierre de esta gran actividad bailamos  el tango de Roxanne. Puesto que no somos bailarines sino actores, pasamos el doble del trabajo. Se remonto el tango en tres largos días. Fue agotador y exhaustivo, pero se logró.
 
El esperado día de la función llegó y todos los actores nos encontrábamos ensayando el tango. Era la primera vez que yo hacia un baile de esa manera, tan apasionado y sensual (porque eso es el tango, una seria sensualidad). Los pensamientos negativos me invadían, pues sentía un gran temor de fallar por mi espalda. Curiosamente mi operación en la columna vertebral se había convertido para mí en ese momento en un “hándicap”. Esa noche fue una de las noches más maravillosas, pues me propuse muy dentro de mí olvidarme por un momento de esas varillas y tornillos y sutilmente escuchar esa música que contaba la historia de aquella prostituta. ¡Así sucedió! Y comenzó la escena: subía por el extremo derecho Jocelyn Vélez junto Adyel Amat y desde las escaleras al fondo descendía Alberto Viera. En composición ya estábamos los actores. Aunque no éramos bailarines algo si nos habia enseñado nuestra directora: "el actor sabe hacer bien lo que no es". Esa noche fuimos no tan solo actores sino que también, bailarines de tango. Todo acabo y el público en un estruendo se puso de pie y aplaudió. No hubo sensación más hermosa que esa, ver a todo el teatro repleto de personas en pie de apoyo al trabajo de los artistas. ¡Gracias!

La próxima función nos aguarda. ¡Espérennos!  
Dorcas Figueroa

viernes, 6 de septiembre de 2013

Lo tendremos todo

En todos los tiempos existen personas de moral fingida. Son aquellas que viven de una apariencia intachable y de valores incorruptibles pero a puerta cerrada son otras cosas. A mí me gusta mucho un poema de Alfonsina Storni, una mujer que para su tiempo rompió los esquemas por ser madre soltera y sobre todas las cosas por no tener una moral fingida.  Lee y no captes lo superficial solamente. No hay nada mejor que gozar de cada uno de los placeres de la vida que se encuentran en el conocimiento y en romper las reglas de los pueblos que pretende que quedemos en una nada. El poema es muy conocido: Tú me quieres blanca.
Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.
Una vez leí en algún lugar que el peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto. En la literatura se encuentran herramientas valiosas, reclamos y sueños que en algún futuro no tan lejano como el presente podemos usar. Los gobiernos prefieren por encima de todo un pueblo ignorante, conformista y sin preparación, para esto usan diversas maneras que están dando frutos como plaga ardiente.
Recapacita: Cuando ellos se quiten los placeres de estudiar, de informarse y de no conformarse entonces que nos pretendan ignorantes, conformistas e incompetentes. Mientras tanto, no  desaproveches cada oportunidad de coger un libro, de escuchar una buena música, de ver una buena obra de teatro, de crear, pero sobre todo de conocer más de dónde venimos. Cuando crean que realmente no tenemos nada, lo tendremos todo.
Dorcas Figueroa

miércoles, 21 de agosto de 2013

La Carta con Destinatario y sin Direccion


“Te extraño profundamente y sin conjeturas. A sabiendas del futuro incierto y a pesar de la distancia que siempre nos separó”. Se oyó un profundo suspiro, la punta del lápiz se partió y una lagrima recorrió la mejilla tierna y roja de aquella joven. La carta nunca llegó, pues, aunque conocía el destinatario, también sabía que en esencia no conocía ni siquiera una dirección que le marcara el rumbo de su corazón.
Dorcas Figueroa

¡Dorcas, quiero escribir!


 
Estuve compartiendo con un hombre de quien he vivido enamorada (por su versatilidad teatral) desde que subió a escena junto a mí, realizando innumerable obras de teatro y dándole vida a personajes que había escrito exclusivamente para ser representados por Peter Santiago. Hace tres semanas, una tarde, me encontré con él. Venia vestido con su uniforme de trabajo, una libreta y un lápiz. Se sentó y sus primeras palabras fueron: “¡Dorcas, quiero escribir!”.  Sin perder tiempo me presento su propuesta. Comenzamos por el principio: identificar que quería escribir, para quien (aunque las letras del corazón las deberían de leer todos) y con qué propósito. Todas las preguntas me las contestó firmemente. De ahí pasamos a la estructura, a la ortografía, referencias… En fin, habíamos pasado toda esa tarde juntos.
 
Hoy durante la mañana me llamó para decirme que quería reunirse conmigo a pesar de que ayer lo había visto y mañana volveré a verlo. Yo acudí a esa cita que de emergencia había surgido. “Siéntate Dorcas, lee y dime, si esto esta correcto o no lo está”.  Yo lo leí con detenimiento y precaución. Lo mire fijamente con una expresión fingida de preocupación. Hubo un silencio. Se sentó. Miró su teléfono. Lo apagó. Parpadeó. Respiro hondo y me habló. “Está mal, ¿verdad?”. Aterrado con cara de pocos ánimos su mirada decayó al suelo. Yo levante su quijada, pase mi mano por su mejilla y le conteste: “Ahora sí que es verdad, estoy preocupadísima (con una sonrisa en mi rostro), si yo tengo Agujeros en el Agua tu abrirás pronto Vuelo de Pez o algo similar, porque me encanta tu manera de escribir”. Sonrió y dio un salto. Besó mi mejilla y susurró a mi oído: “No vuelvas a asustarme de esa manera”. Me dio un mal de risa, pues, sus palabras fueron más sutiles de las que esperaba.
Gracias Peter Santiago. Gracias por hacerme parte de tu vida y parte esencial de tus letras. Mis respetos.
Dorcas Figueroa